Cáritas no puede dar la espalda a la realidad de la exclusión en nuestra diócesis. La exclusión es una araña de muchas patas: es falta de vivienda digna; la ausencia de una atención sanitaria adecuada y universal; una educación de calidad que no llega por igual a todos; y por supuesto, es la falta de empleo.
Y ante la falta de empleo, las comunidades parroquiales, a través de sus equipos de Cáritas, se esfuerzan por conseguir que todos tengan derecho a un trabajo digno.
Nace así un programa que se marca los siguientes objetivos:
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