Personas sin techo son las que están literalmente en la calle, es decir, que viven en espacios públicos abiertos y duermen, a veces, en albergues nocturnos (cerrados durante el resto del día).
Personas sin hogar son quienes viven en centros de acogida, en régimen de estancia completa y un tiempo de residencia limitado, y que carecen de otra alternativa.